Ir al contenido principal

"Sé que me ves" en Santutxu y más

Hace ya unos cuantos días cuando, en torno a un café y en una de las cafeterías del barrio bilbaíno de Santutxu, entablamos, Ainara y yo, una conversación con Sergio Iglesias. 

Sergio, como periodista del periódico Santutxu y más, había leído de antemano mi novena publicación, "Sé que me ves", editada por Tandaia. 

Y de esa charla surgió este buen reportaje que aquí os presento y que sirve de excusa para crear una nueva entrada y hacer hincapié en este recorrido que se sustenta sobre la base de miles de lectores-protagonistas.

[...]A través de este apremiante relato puede que en la cabeza del lector comience a erigirse la siguiente cuestión: ¿Merece la pena seguir el discurso tan neurótico, individualizado y colmado de miedos que, día tras día, nos empeñamos en crear?

Se trata de una novela en la cual he querido ficcionar viajes de metro a la ciudad de Bilbao. Podría, tal y como se indica en el reportaje, haber transcurrido la trama en cualquiera de las ciudades que pueblan el globo. Pero me apeteció escribir sobre escenarios que de sobra me son conocidos y que han cambiado drásticamente con el paso de los años. Y es algo que desde hace tiempo me viene fascinando. El cambio es tan brutal, así como creo que duros son los capítulos del libro. Y, tal y como esperaba, las primeras críticas tras su lectura, me van viniendo de todos lados. Es lo fascinante de la literatura. En ocasiones es preciso meter el dedo en la llaga y ver reacciones.


Tal y como hablamos en su día, creo que es un tema que no debemos soslayar de ningún modo. En mi opinión, se debe hacer reflexión sobre él. Y mucha. ¿Es cierto que lo correcto es seguir los dictámenes de rutilantes pantallas que logran asenderar nuestras vidas o, por el contrario, es preferible detenernos un momento ante tal vorágine de información y establecer preferencias?  

Supongo que la respuesta la tenemos nosotros mismos, en nuestras propias manos.

Porque también y, hablando una vez más de literatura, se puede decidir entre la satisfacción que supone obtener un millón de "likes" en una red social, o el placer de acomodarnos en nuestro rincón predilecto en pleno silencio para leer un buen libro. Sí, de esos que pesan, de esos que huelen, de esos que acariciamos con las yemas de nuestros dedos para escuchar el transcurso de sus páginas... La decisión, como decía, es nuestra. 

Seguro que algunos recordaréis el accidente de París en enero de este 2019. A mí, las palabras del padre de la fallecida hablando a la cámara, se me clavaron como alfileres en la conciencia:

"En brazos en la calle, pidiendo ayuda, ayuda y, la gente, qué poco corazón, 
con el puto móvil en las manos, 
grabando y nadie se dignó en dar ayuda a ese hombre",
 ha explicado José Luis Sanz, padre de la española fallecida en París.

Quiero pensar que se trata de un caso extremo. Sin embargo, queda muy claro que la tendencia nos impulsa a actuar cada vez más de este modo. 
Solo hay que acceder un día cualquiera al metro de cualquier ciudad, sonreír y decir en alta voz: "Buenos días". Las reacciones de los pasajeros deberían hacernos reflexionar.
Porque es evidente que algo y muy gordo nos está ocurriendo como sociedad... 

Desde mi punto de vista, hoy, más que nunca, es necesario que la creación artística tenga más en cuenta estas cuestiones, no solo en el ámbito de la escritura, sino también en el del cine, artes plásticas, música, el teatro y un largo etcétera.



"Utilicémoslos, sí. 
Pero con sentido común.
 Porque son prácticos y muy útiles. 
Pero, por Dios, que no nos dominen"

S.H. López-Pastor





6202700





Comentarios

Entradas populares de este blog

Literatura en la calle

Esta entrada se configura como la última del blog porque el camino de este escritor errante que un buen día decidió conocer a sus lectores ha derivado en un nuevo proyecto cultural que comparto con Ainara: Literaria Kalean, es decir, literatura en la calle.  Han sido más de 15.000 lectores protagonistas los que, tras más de una década de deambular por la zona norte del país, se han hecho con alguno de mis títulos.  Desde aquí os animo a conocer esta nueva página en la que concurren rutas literarias, certámenes con fabulosos galardones, nuevos autores que dan protagonismo a este itinerario cargado de literatura, más títulos y talleres artísticos enfocados en la animación a la lectura desde edades tempranas.  WWW.LITERARIAKALEAN.ES  ¡Nos leemos? ¿Existe algo más satisfactorio que ser el artífice de  tu propio camino? S.H. López-Pastor

Anécdotas del puerta a puerta (10)

  Comprobado. Nos falta tiempo . Llevo ya dos años tocando las puertas de la gente en diferentes ciudades y, aunque sé que el método puede resultar poco ortodoxo, hoy quiero resaltar que las excusas más numerosas con las que me suelo encontrar son; -Yo ya soy demasiado mayor para leer y, - No tengo tiempo. Esta última resulta muy habitual en personas de todas las edades. Reconozco que encontrarte con un tipo en la puerta de tu casa con un libro en la mano puede, como mínimo sorprender y, también sé que cualquiera nos agarraríamos a cualquier mísera excusa para poder desquitarnos de tan inesperada visita. Incluso yo me pongo, a veces, también en la piel de aquellos que son importunados. Sin embargo, comencé con esta peculiar promoción allá por octubre de 2011, porque me encontré con muchas puertas cerradas. El mercado laboral no me tenía en cuenta y decidí cambiar de dirección. Tomar las riendas. Presentar mis obras, tocar l...

¿Eres de Amazon...?

Tengo que contar esta curiosidad, porque en su momento me hizo gracia y nos indica claramente hacia qué mundo vamos abocados. Me encontraba con mi búsqueda de lectores en la ciudad de Vitoria en la tarde de ayer cuando, tras llamar a uno de los numerosos timbres de un portero, me atiende la voz de una mujer: - ¿Quién es? -pregunta. - ¿Me abre por favor? -a veces, pocas, suele ocurrir que la puerta se abre. Pero no fue éste el caso. - Sí, pero ¿Quién es? - Nada, que soy Sergio, un escritor que está promocionando su última novela... - No estoy inscrita a ninguna novela...- las palabras son literales; las que escuché. Pero fue la siguiente pregunta lo que más me impresionó: -¿Eres de Amazon...? Recuerdo que sonreí ante esa tan poco común reacción. Supuse que, dado lo atípico de la promoción, en la cabeza de la mujer apareció la imagen de un repartidor de Amazon, que buscaba una dirección concreta a la que dejar el supuesto pedido de un libro. Es muy probable q...