Con Sarai, lectora número 14.000 Sucedió en Oyón este martes 25 de octubre cuando, tras la pausa -Covid-19- en esto de conocer lectores por aldeas y ciudades, Sarai me abrió la puerta para decir: Sí, sí que leo. Lo hizo al saber el porqué de mi llamada. Y fueron palabras mágicas. Palabras buscadas, añoradas y colmadas de gratos recuerdos. De esas que no se esconden, que nacen de una espontánea y tal vez desequilibrada naturalidad porque, todo hay que decirlo, entablar una conversación con un tipo que se presenta en tu domicilio con un libro bajo el brazo, tiene su aquel. Pero yo lo sigo repitiendo en muchas de mis presentaciones. Porque aquel escritor errante -el que desconocía confinamientos generalizados-, el que deambulaba por las calles deseoso por conocer lector@s, recopiló una curiosa radiografía en su recorrido antes de estallar la dichosa crisis pandémica. Era la radiografía de la sociedad creada hasta aquel entonces. Aquella mañana de martes iba un tanto ac...