martes, 16 de julio de 2019

Últimos trueques literarios

"Usoak" de María Orcasitas y
"La miseria es un lagarto" de Francisco García Salve
Tras una de mis llamadas, Joserra abrió un día de hace unas pocas semanas la puerta de su casa allá en Vitoria. Y esto que suele ser habitual en mi día a día, se configuró como una verdadera incógnita al entender que a varios metros de aquel hombre y tras su espalda, se hallaba una espléndida pared repleta de anaqueles con libros de toda índole. Cuando esto sucede, la pregunta con la que me suelo presentar como escritor que busca lectores se torna un tanto retórica.

Aun así, me gusta ver reacciones porque éstas no siempre son las esperadas. Y es que, por mucho que el número de lectores protagonistas vaya aumentando paulatinamente, es cierto que lo más habitual es recibir negativas. Muchas. Mi experiencia lo dice bien claro: -cada uno responde lo que le viene en gana, obviamente, y sobre todo si está en su casa y ha sido importunado-. Si eso ocurre, mueca divertida y a otra cosa, mariposa.


Sin embargo, en aquella ocasión, Joserra fue sincero. Custodiado por sus hordas de ejemplares de toda temática, él contestó con las siguientes palabras:

-Sí, sí que leo.

Y no solo eso. En este caso la puerta no se cerró de golpe. Por lo visto, la magia quiso volver a brotar y Joserra se interesó por el libro con el que me presentaba "¿Y por qué no?"


Fue así como le hablé de mi trayectoria, de mis propósitos, de algunas de las curiosidades recogidas en el libro y pronto quedó interesado por esta dinámica tan gallarda como poco habitual.

De esa manera fue como Joserra se convirtió en un lector más que se suma a esta historia.

Y por si lo anterior fuera poco, Joserra me dio a entender que estaba rodeado de familiares literatos. El hombre no perdió ocasión y me habló de inmediato de su hija María Orcasitas y, sin mediar muchas más palabras, no dudó en obsequiarme con un ejemplar del libro "Usoak".

-Mira, Sergio, este relato escrito en euskera vale seis mil euros -exclamó orgulloso, tendiéndomelo-    quédatelo.

Y con cara de sorpresa y la obra entre mis manos, escuché que fue ese importe el que recibió la autora por presentarlo y obtener el galardón del XLIII premio de cuentos de Ignacio Aldecoa en el año 2014. ¡Ahí es nada!

No conforme con eso, también se aproximó al recibidor y me ofreció un nuevo relato.

Este estaba escrito por su tío Francisco García Salve. "La miseria es un lagarto"
Un relato, así lo defino tras su lectura, que describe la triste realidad en la que cientos de miles de personas se ven envueltos día tras día.

Joserra, momentos antes de cerrar su puerta había adquirido un ejemplar de "¿Y por qué no?" y me había obsequiado con dos obras de dos de sus familiares. 

Son dos relatos más que se suman a esta trayectoria que sigue navegando sobre un mar creado por ingentes cantidades de negativas. Una trayectoria perseverante y animosa por seguir presentándose ante gente que abre sus puertas porque, ¿quién lo sabe? Quizá en otra ocasión aparezca otro lector similar a Joserra al que aprovecho y le envío un fuerte abrazo, o quizá un conocido o una conocida escritora, o un periodista que quiera hacer eco de esta bonita historia, u otro pequeño lector que, junto a su mamá, se interese por los libros de cuentos, o una sorprendida señora aficionada a los libros de narrativa histórica, o el componente de un famoso grupo de música, o alguien que no lea mucho pero que valore un esfuerzo tan poco común en los tiempos que corren y te diga:

-Estaría bueno no cogerte el libro... ¡tal y como te lo estás currando! 

O alguien que te proponga realizar una presentación a su clase de desempleados, u otra persona a su grupo de inmigrantes, o a asociaciones con personas con discapacidad intelectual, o recibas unas palabras de un director para que hable de mis idas y venidas a adolescentes que pronto dejarán el instituto para involucrarse en el mercado laboral... 
Porque esta literatura se configura como humana. Cada vez más humana por el contacto, por las reacciones y por el apoyo que se encuentra día sí y día también en un mundo neurótico y que se desborda en prisas.

Y tengo muy claro que cada vez importa menos eso porque esta sonrisa de agradecimiento, siempre quedará colgada en todos y cada uno de los umbrales que se abrieron, abren y continuarán abriéndose, en este afán de dar pasos por las numerosas calles que dan forma a las ciudades... 



"Los que renuncian son muchos más 
que los que fracasan"

Henry Ford



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lunes, 1 de julio de 2019

"Sé que me ves" en Santutxu y más

Hace ya unos cuantos días cuando, en torno a un café y en una de las cafeterías del barrio bilbaíno de Santutxu, entablamos, Ainara y yo, una conversación con Sergio Iglesias. 

Sergio, como periodista del periódico Santutxu y más, había leído de antemano mi novena publicación, "Sé que me ves", editada por Tandaia

Y de esa charla surgió este buen reportaje que aquí os presento y que sirve de excusa para crear una nueva entrada y hacer hincapié en este recorrido que se sustenta sobre la base de miles de lectores-protagonistas.

[...]A través de este apremiante relato puede que en la cabeza del lector comience a erigirse la siguiente cuestión: ¿Merece la pena seguir el discurso tan neurótico, individualizado y colmado de miedos que, día tras día, nos empeñamos en crear?

Se trata de una novela en la cual he querido ficcionar viajes de metro a la ciudad de Bilbao. Podría, tal y como se indica en el reportaje, haber transcurrido la trama en cualquiera de las ciudades que pueblan el globo. Pero me apeteció escribir sobre escenarios que de sobra me son conocidos y que han cambiado drásticamente con el paso de los años. Y es algo que desde hace tiempo me viene fascinando. El cambio es tan brutal, así como creo que duros son los capítulos del libro. Y, tal y como esperaba, las primeras críticas tras su lectura, me van viniendo de todos lados. Es lo fascinante de la literatura. En ocasiones es preciso meter el dedo en la llaga y ver reacciones.


Tal y como hablamos en su día, creo que es un tema que no debemos soslayar de ningún modo. En mi opinión, se debe hacer reflexión sobre él. Y mucha. ¿Es cierto que lo correcto es seguir los dictámenes de rutilantes pantallas que logran asenderar nuestras vidas o, por el contrario, es preferible detenernos un momento ante tal vorágine de información y establecer preferencias?  

Supongo que la respuesta la tenemos nosotros mismos, en nuestras propias manos.

Porque también y, hablando una vez más de literatura, se puede decidir entre la satisfacción que supone obtener un millón de "likes" en una red social, o el placer de acomodarnos en nuestro rincón predilecto en pleno silencio para leer un buen libro. Sí, de esos que pesan, de esos que huelen, de esos que acariciamos con las yemas de nuestros dedos para escuchar el transcurso de sus páginas... La decisión, como decía, es nuestra. 

Seguro que algunos recordaréis el accidente de París en enero de este 2019. A mí, las palabras del padre de la fallecida hablando a la cámara, se me clavaron como alfileres en la conciencia:

"En brazos en la calle, pidiendo ayuda, ayuda y, la gente, qué poco corazón, 
con el puto móvil en las manos, 
grabando y nadie se dignó en dar ayuda a ese hombre",
 ha explicado José Luis Sanz, padre de la española fallecida en París.

Quiero pensar que se trata de un caso extremo. Sin embargo, queda muy claro que la tendencia nos impulsa a actuar cada vez más de este modo. 
Solo hay que acceder un día cualquiera al metro de cualquier ciudad, sonreír y decir en alta voz: "Buenos días". Las reacciones de los pasajeros deberían hacernos reflexionar.
Porque es evidente que algo y muy gordo nos está ocurriendo como sociedad... 

Desde mi punto de vista, hoy, más que nunca, es necesario que la creación artística tenga más en cuenta estas cuestiones, no solo en el ámbito de la escritura, sino también en el del cine, artes plásticas, música, el teatro y un largo etcétera.



"Utilicémoslos, sí. 
Pero con sentido común.
 Porque son prácticos y muy útiles. 
Pero, por Dios, que no nos dominen"

S.H. López-Pastor





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jueves, 6 de junio de 2019

"La criadora" en Martínez Lacuesta

Ventilla 71 y La criadora
Y qué mejor puesta en escena para "La criadora" que presentarla en la centenaria bodega Martínez Lacuesta. 

El día 31 de mayo, a eso de las 20:30 horas se congregaron en el monumental parque de barricas, varias decenas de personas para asistir al evento donde se daría a conocer esta nueva obra de ficción ambientada en la localidad donde resido, Haro, y, por extensión, La Rioja y el mundo.

Tal y como mencioné en su momento, para mí fue un sueño cumplido presentarla en sociedad en un lugar tan mágico como aquel.

Con Jorge Portu y Luis Martínez Lacuesta
Desde el primer momento me vi muy bien arropado entre el representante de Cultura y Turismo del Gobierno de La Rioja, Jorge Portu, y Luis Martínez Lacuesta como director general de la centenaria bodega que el próximo año celebrará su 125 aniversario. A su vez, el prologuista José Ramón Jiménez Berger, más conocido como El Educador en vinos por su programa en TVR, también fue mencionado por su prólogo, ya que, por problemas de agenda le fue imposible asistir. 

Y allí se habló de esta décima obra que se suma a la increíble historia de este escritor errante que un buen día decidió conocer a sus lectores. Se citó esta trayectoria que dura ya la friolera de siete largos años y que se sustenta ahora con la base de tres líneas narrativas. Una de no ficción, otra infantil y solidaria y la de ficción. 

Un momento de la presentación
"La criadora" se enmarca en esta última y habla de la excelencia del vino de Rioja porque, en los calados de Haro, desde tiempos ancestrales merodea una inquietante sombra capaz de elevar los ya de por sí, vinos mundialmente conocidos, al grado de la sublimidad. Es la magia de la literatura, que nos permite conseguir estas cosas.

Hoy ya son casi 12.000 los lectores protagonistas que atesoro gracias al empeño de hacerme un hueco en el difícil pero fascinante mundo de la literatura. En breve conoceré, en cualquier ciudad del entorno a ese lector/a que abra su puerta y descubra ¡ohh! sorpresa, un escritor  ha llamado a mi casa. Quién lo sabe. Quizá tenga la mentalidad abierta y decida adquirir un ejemplar dedicado. Cuando eso suceda pondré cara a ese lector/a que conforma un número tan especial. Un nuevo paso, un nuevo hito, un reto más que se cumple en este devenir en el que estoy inmerso.



Pero hasta ese momento continuaré con la promoción de este nuevo capítulo que se abre en esta historia. El décimo ya.

¿Quién lo iba a decir?

La gente no lee nunca o casi nunca. Ya nadie lee en papel. Hoy, abrir las puertas a un desconocido es algo que nadie hace. Hoy no se valora el esfuerzo y las cosas son a cada momento más difíciles. Esas palabras las llevo escuchando a lo largo de los años mientras navego en este mar creado por ingentes cantidades de negativas.

Pues bien, en mi opinión, hoy más que nunca debemos obviar discursos tan paralizantes, remangarnos y avanzar, aunque sea a pasos pequeños hacia aquello que nos motive. Porque, pese que a muchos les pese, también hay gente que lee mucho y todos los días, y también lo hace en papel. Hoy hay gente que habla con desconocidos y se desprende en sonrisas. En la actualidad hay esfuerzos que son muy valorables y queda muy claro que lo sencillo está al alcance de cualquiera.



Un buen día, Ainara y yo llamamos a la puerta de esta centenaria bodega. Luis, caracterizado por una mentalidad abierta y una jovialidad cercana, no solo nos atendió, sino que colaboró con la edición del libro. Además de eso, propuso ideas y ofreció sus instalaciones en las cuales se sirvió, tras el evento, un tentempié y abrió botellas en las cuales se leía en su marchamo, Ventilla 71, lugar donde ocurre parte importante de la trama.



¿Acaso se puede pedir más?


Tampoco quiero olvidarme de los medios que han hecho eco la publicación:
El Correo, Radio Haro, Onda Cero Vitoria, Europapress, Diario La Rioja, Harodigital, Popular TV, TVR, Gentedigital, Harenses, Noticias de La Rioja.  



Un millón de gracias a tod@s por la acogida, al Gobierno de La Rioja, a Luis, por esa puerta abierta, a Lourdes por la excelente coordinación, y a todo el equipo de Martínez Lacuesta. 





"Sucede, a veces,
 que la literatura se cría en barricas de roble"

S.H. López-Pastor





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viernes, 17 de mayo de 2019

La criadora, décima publicación

Una inquietante sombra merodea desde épocas ancestrales en los misteriosos calados de la ciudad riojalteña de Haro. 

A su vez, acunado por el inexorable paso del tiempo, un caldo dormita en infinidad de barricas bordelesas para ir adquiriendo magnánimas cualidades. 

Quien tenga la osadía de beber de él, entonces se desprenderá de su cuerpo, de su mente y del mundo. Entonces y solo entonces creerá poderosamente en las virtudes del vino de Rioja. 



Y con esta sinopsis, estoy encantado de presentaros mis décima novela. Una ambiciosa obra de ficción ambientada en la ciudad donde resido, cargada de más de seiscientas páginas que rezuman Rioja. 

Es una obra en la que llevo trabajando la friolera de cinco años colmados de documentación, creación y correcciones por doquier. Pero bien que ha merecido la pena. 
Diez títulos en mi haber y casi doce mil lectores protagonistas sois los que dais mayor firmeza a todo este recorrido que se empeñó en crear este humilde escritor errante. 

Tal y como vaticinaba hace meses, este año iba a estar repleto de literatura.

Una gozada haber podido contar con apoyos institucionales como el Gobierno de La Rioja, El educador en vinos, como prologuista, y la centenaria bodega Martínez Lacuesta, que pronto celebrará su 125 aniversario. 

Y es que será en las instalaciones de esta última donde, el viernes 31 de mayo, a eso de las 20:15 horas, presentaré esta nueva obra. 

La criadora habla de los paisajes riojanos, del emblemático Toloño, de la Sierra de la Demanda, de sus gentes, del majestuoso puente de Briñas, del río Ebro y su meandros, sus majuelos, de la calle de Las Cuevas y... de la Ventilla 71. 

Bodegas Martínez Lacuesta estuvo anclada durante 107 años en el centro urbano para situarse ahora en los parajes de Ubieta. 
Yo me he apropiado, literariamente hablando, de esos antiguos predios para ayudar a dar forma a la trama. De ahí el lugar de la presentación. 

Así que, aquí os dejo la invitación por si os apetece acompañarnos y tomar algún que otro caldo tras el evento. Estaría encantado de charlar un rato con vosotros:





"Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, 
haciendo cosas pequeñas, 
puede cambiar el mundo"

Eduardo Galeano




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lunes, 13 de mayo de 2019

Ya en mis manos... "Sé que me ves"

Lejos de arrastrarse, los pies que esquivaban las baldosas acomodadas sobre charcos que alimentaba la indecorosa lluvia, volaban raudos en aquella mañana del mes de febrero. También llevaban varios minutos pretendiendo despuntarse de aquella multitud agolpada a modo de alargada cola, que gradualmente se extendía en procesión hasta los edificios más cercanos de la boca de metro. Se trataba de algo inusual y, como llegaba demasiado tarde, no quería ni por asomo tener que formar parte de aquella apilada muchedumbre. 
-Disculpe, señor. ¿Me permite? -preguntó  sin querer ofrecer excesiva potencia a un nuevo empellón. 
Una cara arrugada, vieja, de pobladas y angulosas cejas cenicientas, movió un frondoso bigote. 
-¿No ve, señora, que no se puede entrar en la estación? ¿Que estamos todos parados?
-Disculpe usted. Disculpe; es que llevo prisa. 
El hombre reaccionó irritado. 
-Todos tenemos prisa. Todos. 
Varias voces condenatorias se sumaron a las palabras del anciano y la mujer se vio de pronto violentada por las miradas de ciertas personas. Fue ahí cuando se calmó un tanto[...]

Y es que estas son las primeras líneas que dan comienzo a este nuevo capítulo -Sé que me ves-, el noveno ya, que se abre en esta increíble historia. Esta vez, de la mano de la Editorial Tandaia.

Tal y como he expuesto en anteriores entradas, se trata de una novela rápida y profunda, que ofrece un claro mensaje. E ahí una breve sinopsis:

Andrea Solozábal es una mujer dominada por su rutina, por sus obligaciones, por su trabajo y, además, por su rutilante pantalla. Pero no solo eso. Porque Andrea Solozábal, en sus viajes de metro a Bilbao, se da cuenta de que no solo está ella dominada. Y eso, definitivamente, le horroriza. Porque es la indiferente actitud de sus conciudadanos la que hace plantearse cosas. Su mente bulle, se hace inquietantes preguntas, sufre por el mal tiempo, por sus constreñidos horarios e incluso ve imágenes que nadie más ve. 

A través de este apremiante relato, puede que en la cabeza del lector comience a erigirse la siguiente cuestión: ¿Merece la pena seguir el discurso tan neurótico, individualizado y colmado de miedos que, día tras día, nos empeñamos en crear?


Deambular durante años por diferentes ciudades con el fin de dar a conocer mis obras, como supondréis, no ha sido tarea sencilla. No obstante, haber podido conocer de primera mano a más de once mil quinientos lectores a la vez de haber recibido decenas de miles de negativas, indecibles cantidades de portazos y desprecios infinitos, supone un camino que de ninguna de las maneras querría prescindir. Supongo que toda esta peripecia ha creado un mapa que me va aclarando la realidad social más cercana en la que nos vemos envueltos.


Y quizá haya sido por eso, por lo que una vez, en un viaje en metro, esta idea, esta historia, este relato quiso llamar a mi puerta. Pero no lo hizo con la insistencia propia de aquellos que quieren hacerse notar para llegar los primeros. Lo hacia casi sin molestar, sin ruido, pasando como de puntillas pero sin dejar de brillar un solo instante. Se hacía notar. No sé. Una y otra vez, como haciéndose presente, brillando a cada momento con mayor intensidad hasta que mis dedos tuvieron que bailar sobre el teclado. Porque todo hay que decirlo, "Sé que me ves" se ha posicionado ante otra obra, esta más ambiciosa, en la que llevo trabajando varios años. Hablaré de ella en próximas entradas.


Y sin embargo me alegro de que haya sido así. Porque la experiencia me va diciendo que la literatura con su moderado devenir va echando raíces, floreciendo en cada primavera, destellando, lanzando sus aromas a diestro y siniestro, marchitándose en ocasiones para ir creciendo en las sombras. Siempre gradualmente, pese a que el viento arrecie muchas veces en contra, y muy ansiosa por notar los buenos tiempos y volver a florecer.

Hoy me alegra decir que esta nueva obra de ficción está ya en mis manos... Pronto en la de cada uno de los mecenas que apoyaron el proyecto, luego en las librerías y, por supuesto en el siguiente enlace:


Gracias a tod@s por ayudar a que haya visto la luz.




"La mayoría de las veces, lo que más tememos,
 es lo que más necesitamos hacer"






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martes, 23 de abril de 2019

Celebrando el Día del Libro...


Como sabemos, hoy es un día señalado en el calendario:

¡hoy se celebra el Día del Libro! 

En esta jornada, numerosos escritores y escritoras famosas se encuentran con sus lectores.

Sin embargo, yo prefiero ampliar esta fiesta a todo el mes de abril. Sí, la quiero ampliar por las buenas circunstancias experimentadas en los días pretéritos. Un poco porque en esta celebración nos han acompañado durante todo el mes, más de 700 alumno/as de numerosos centros educativos del territorio riojano y vizcaíno en más de una veintena de talleres referidos a los cuentos infantiles y solidarios "La Rioja y sus pueblos entre cuentos" y "Bizkaia y sus pueblos entre cuentos". 

Y siempre con el mismo objeto: que los más peques adquieran el imprescindible hábito de la lectura, además de que conozcan su entorno más cercano.

Y es todo un lujo observar las increíbles reacciones.

En todos y cada uno de estos talleres hemos recordado el por qué se celebra cada 23 de abril el Día del Libro. Hemos aprendido a crear historias. A documentarnos y a divertirnos con bonitos relatos y fantásticas ilustraciones entre muchas más cosas. 
Porque siempre resulta muy grato observar el notable interés que ofrecen los futuros lectores en estos talleres en los que se aúna lectura e ilustración. Se enseñan cosas, pero también, porque todo hay que decirlo, se aprende y mucho.

Trabajar para que los peques se interesen por la lectura y conozcan su entorno más cercano es ciertamente satisfactorio. Sobre todo cuando descubres en cada aula los enérgicos y brillantes ojos de los alumno/as al ver aparecer a los creadores de los libros que han leído. 
Muchos son los que levantan sus manos para responder a las preguntas. Algunas nacidas de la inocencia, de la felicidad, de la alegría y del entusiasmo. Son contestadas con amplias sonrisas y, por supuesto, todos participan. Una verdadera gozada. 

Han sido días intensísimos, pero, a su vez, más que gratificantes.

Y, sin embargo, ahí no acaba la cosa porque este escritor errante, pese a inmiscuirse en las edades iniciáticas en esto del leer, también prosigue con su empeño de conocer a más y más lectores en los demás días del año. Ya son varios miles los encontrados en diferentes ciudades y la cifra sigue creciendo. Todo un honor.

Y como esta entrada va de celebraciones, hoy quiero destacar que mi novena publicación "Sé que me ves" está a punto de ver la luz.

Pero no acaba ahí la cosa. Sigamos celebrando. Porque este año me apetece hacerlo a lo grande.
Y es que mi décima obra literaria, ésta quizá más ambiciosa, también verá la luz en pocos días.
Título: "La criadora" 


Es primicia. Y qué mejor ocasión para decirlo, que el Día del Libro ¿Verdad?

Tal y como vengo exponiendo en estos años, me apasiona escribir y, cómo no, publicar nuevas obras.


¿Por qué dos obras? 

Porque son diferentes. No tienen nada que ver la una con la otra. Porque con la décima publicación, "La criadora", llevo trabajando más de cinco años y porque la novena, "Sé que me ves", apareció, así como de repente en mi vida y presionó por ver la luz. Son solo bonitas coincidencias que brotan en este caminar errante. 

Y así es, esta increíble historia continúa con bases a cada momento más amplias. En breve, este escritor errante que un buen día decidió conocer a sus lectores está a punto de publicar su novena y décima obra. 

Todavía sigo sin saber hasta qué punto puede llegar un tipo con un libro bajo el brazo, pero cada vez estoy más dispuesto a averiguarlo.



¿Se puede celebrar de mejor manera esta entrañable jornada?

Feliz Día del Libro


Nota informativa: 
Para los que apoyaron el proyecto "Sé que me ves". Me place haceros saber que el libro está ahora mismo en imprenta.  En pocos días os llegará. Gracias nuevamente.




"Si de verdad vale la pena hacer algo, 
vale la pena hacerlo a toda costa"
Cherleston



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lunes, 1 de abril de 2019

Irune, poeta callejera

Irune, colmando sus letras en el papel
Aquella tarde de sábado, una chica, tras conocer que yo era el autor del libro que llevaba entre sus manos, se acercó con el objeto de saber más sobre la poderosa pregunta de su portada. 

Era un 23 de marzo en Santurtzi. Ainara, la ilustradora, y yo, atendíamos el puesto en el que exponíamos nuestras obras, esperando a que el taller infantil de ilustración diera comienzo en el evento Van sobre ruedas.

Fue ahí cuando hablamos sobre los motivos que me llevaron a editar aquel ejemplar. Le expliqué que yo acostumbraba a moverme por diferentes ciudades, entablando conversaciones con la gente para dar a conocer mis obras. Aquella delgada chica vestida de negro, con ojos brillantes, comenzó de inmediato a recitar una de sus poesías. Ella declamaba rápido. Ofreciendo, en ocasiones, paradas entre sus versos y dando a entender que llevaba muchos años haciéndolo.
De primeras, su deslustrado aspecto te hacía pensar que la mujer llevaba tiempo viviendo en la calle. Que, en definitiva, la vida le había tratado mal. Pero sus ojos seguían brillando cuando hablaba de literatura. Cuando soltaba títulos de libros leídos. Cuando me preguntaba sobre mis obras predilectas, cuando recordaba pasajes pretéritos y entendía que hacer vibrar a las personas al recitar sus poemas, a cada momento se hacía mucho más pesaroso. Pero ocurría. ¡También había veces que la gente le escuchaba!
  
Luego miró una vez más al puesto.

-¿Dónde puedo conseguir uno de tus libros?

Le miré a sus ojos. Estos seguían mostrando una triste sonrisa. Sin embargo, ese brillo continuaba siendo auténtico.

-Aquí -expuse aproximándome a la fila de ejemplares- ¿Cuál es tu nombre? -continué sacando el bolígrafo. 

Aquella mirada se iluminó aún más cuando tomó el libro ¿Y por qué no? con sus manos. 

-¿Para mí?

-Claro. Es tuyo. 

Luego de despedirnos, el soleado día continuaba con su dinámica. Algunos lectores se interesaban, con sus peques, por los libros infantiles. Otros curioseaban por el puesto. Muchos accedían a los food trucks con el fin de hacerse con alguna que otra sabrosa hamburguesa, menús variopintos, cafés y dulces por doquier. 

No pasó mucho tiempo más hasta que Irune regresó. Me comentó, con cierto entusiasmo, que había comenzado con las primeras páginas del ejemplar que le había regalado.

-¿Tenéis un boli y un papel? -preguntó sonriente- quiero regalarte unas palabras.

E Irune se sentó en unas escaleras contiguas y escribió lo que sigue:

¿Y por qué no?
Si todo es tan simple como dejarse llevar. 
¿Creéis en la casualidad?
Hoy he llegado al pueblo donde nació mi amado aita
El cual partió hacia la paz
pero se quedó dentro de mí, su pequeña guerrera...

Eres verdad...(¡Ostias!)
Me has devuelto la ilusión, creo que empecé a escribir
para poder llegar hasta ti (vosotros).
Para poder entender que la belleza habita en nosotros
pero dejamos que el miedo sea más grande
que nuestras ganas de liberar esos gritos silenciosos que 
guardamos en secreto. 

El camino, largo, bello y doloroso, vale la pena 
solo por haberte conocido.
Por amor seguiremos en pie. 
Libres, locos, verdaderos...
Porque muchos nos oyen, pocos nos escuchan.

Por esos que valoran nuestros necesarios susurros, 
seguiremos disparando las palabras que tanto 
asustan escuchar. 

Gracias, de corazón. 

Porque de diez mil rechazos, hay un pequeño locuelo
que nos da una lección de amor, libertad y dulce locura.

Sabía que en algún lugar existías. 
Gracias. 
Irune.


¿Os lo podéis creer? ¡Menudo regalazo!
Aún pugnan mis lágrimas por brotar, al escribir esta entrada y releer sus vocablos.


Hagamos caso a Irune; que bien merecerá la pena. Sus palabras lo dicen claro, pero mucho más lo hace el brillo de sus ojos:

Fuera prejuicios. Mirémonos al interior. ¡¡Ostias!!




Por esos que valoran nuestros necesarios susurros, 
seguiremos disparando las palabras que tanto 
asustan escuchar. 

Irune.
 Poeta de la calle




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