descripcion

descripcion

miércoles, 11 de abril de 2012

Anécdotas del puerta a puerta. (1)





A lo largo de estos meses, dedicados a buscar lectores potenciales de puerta en puerta, me he encontrado diferentes curiosidades que quiero plasmar en esta entrada.


Las que siguen son algunas de ellas:


 - ¡¡Ring!!
 - Hola, soy Sergio, un escritor que está promocionando su primera novela y...
 - Hola, soy Paco, un carpintero que...
  Los dos nos echamos a reír. El hombre tuvo una salida graciosa.
El caso es que esto sucedió en Vitoria, el tal Paco, adquirió un ejemplar para su nuera.


- ¡¡Ring!!
Logroño. Fila de adosados.
- Buenos días, mira que soy Sergio...
Sale un señor que me pareció un tanto estirado, vestido de traje y corbata, cómo un pincel, digamos. Tras mi explicación;
- Lo siento, no te voy promocionar tu libro. Sí, me gusta leer, pero no voy a promocionarte.
La verdad es que me dejó un tanto perplejo. El tipo se metió dentro de su casa después de decirme que esperara en la puerta. Sentí que me cogería el libro. No encontraba otra explicación.
Al rato, aparece y me ofrece lo que vienen a ser unos cuatro o cinco euros a modo de caridad.
- No te voy a promocionar pero si necesitas ayuda...
- No, no te equivoques, me interesa que la gente lea el libro, no voy pidiendo dinero. Me estoy promocionando con la primera de las obras de la Trilogía.
- Es que no te voy a promocionar- el sujeto me lo dejó bien claro.
Por mi parte, le dejé en la puerta con sus euros en la mano. Aún no comprendo tal actitud, creo que le dejé bien claras mis intenciones, aunque aún pareciéndome extraña, puede ser respetable.



Vitoria. Zona residencial.
Las calles vacías, muros enormes que guardan mansiones tras ellos. Los porteros automáticos son mi compañía. Al rato, aparece un motorista de correos. Nos saludamos en una puerta. Él busca el buzón, yo, el timbre.
Pasan los minutos. Cada uno por su lado. El ruido del rugir del motor de la moto va y viene alternativamente entre las calles.  De nuevo el motorista de correos. Un nuevo saludo. La mañana sigue pasando. Otra vez el motorista de amarillo. Nos encontramos una vez más en una entrada y, sin dejar pasar la ocasión le explico mi proceder. Mikel, me acuerdo que se llamaba, adquirió un ejemplar.



Tudela.
-¡¡Ring!!
Un muchacho que no llega a los diez años abre la puerta.
-Hola, buenos días, ¿tienes algún mayor por ahí?
-Está mi padre, pero ahora se está duchando.
-Vale, me paso luego.
Recorro una fila de puertas de adosados y tras quince minutos vuelvo a tocar la misma puerta.
Al abrirse ésta, descubro a un señor con gafas oscuras, con la mirada perdida. Haciendo ademanes con las manos para tantear su espacio. Me percato de que se trata de un invidente.
-Hola buenos días, nada, que soy Sergio, un escritor... Veo que es invidente... ¿No? (no sé como salir de la situación) De todas formas, no sé si hay alguien que lea en la casa. El hombre me dice que no. Y, ciertamente, me sentí aliviado de tal tajante decisión.



También en Tudela.
Me abre la puerta un señor.
- Hola que soy Sergio... (prosigo con el relato)
Lo primero es una negativa. Lo segundo también. Insisto. Negativa. Duda.
- Ya echará una mano a uno que se está promocionándo...
-Pues como te la eche, ya me dices como cojo el libro.
Descubro, que el hombre carece del brazo izquierdo. Me deja k.o. Lo reconozco.


La Rioja. Santurde más concretamente.
Una bonita casa de piedra. En su fachada puedo leer. Se vende miel.
-Bueno, voy a ver si les gusta leer...- me digo.
-Sí. Sí que leo- me dice Marisa, una simpática mujer, tras mi explicación -lo que ocurre es que me pillas un poco justa
de dinero.
-Bueno, pues yo quería un tarro de miel...- tras pensar un instante-¿qué te parece si hacemos un trueque? A Marisa le pareció bien y tras dedicar el ejemplar de "Soy un gusano", me ofrece dos tarros de miel. Los dos quedamos satisfechos con el trueque.
Aquí dejo el mail que me dió Marisa, me imagino, que para solicitar un producto de lo más natural:
lacasadelasabejas@hotmail.com



-¡¡Ring!!
Reconozco que lo que viene a continuación, es una de mis anécdotas favoritas.
- ...y estoy buscando gente que le guste leer...
La chica, que me pareció un tanto ida(situada en otro lugar, vamos), me dice, tras mirar de manera fugaz el título del libro.
- Ya, ya conozco a este autor y no me gusta nada como escribe.
Me dejó sin armas. Llevaba acaso dos meses promocionándome y ya me conocía, y no sólo eso, sino que lo había leído y no le había gustado. He de admitir que la inventiva de las personas me resulta cada día más creativa. ¿Cómo se puede rebatir ese argumento?



-¡¡Ring!!
-Hola buenos días, mira que soy Sergio, un escritor...
-Ya tengo el libro- me dice una chica simpática en Miranda de Ebro.
-¿Cómo así?- pregunto con una sonrisa de satisfacción (no todos los días me encuentro con sorpresas de este tipo)
-Me lo regaló mi hermana hace unos días.
Me quedo pensativo. Rebusco en la pantalla del pasado.
-¿Rebeca?- pregunto.
-Sí- me dice la chica sorprendida- me lo regaló mi hermana Loli.
Tras una breve conversación, me entero de que aún no ha empezado con la lectura pero que pronto lo hará. En esta ocasión sí que era cierto. Me retiro satisfecho de que exista un movimiento que me es imposible controlar.

En otra ocasión relataré más anécdotas que tengo anotadas y, por supuesto, las que me vayan surgiendo en el día a día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario