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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Anécdotas del puerta a puerta (11)

Vitoria

En el día de ayer me abrió, en una de tantas puertas tocadas, Maite. Se trata de una mujer que atendió amablemente mi discurso en cuanto a la manera que he decidido promover mis libros.
Maite leía. Sí, eso me lo dejó bien claro. También lo hacía su hijo. Ella me contó su propia historia que bien refleja,creo yo, la situación a la que estamos llegando.
Resulta que Maite siempre había colaborado con diferentes organizaciones no gubernamentales (ONG´s).
El caso es que me dio a entender, desde un primer instante, que se trataba de una mujer abierta y muy dada a los demás. Con un carácter risueño y entrañable. No había más que charlar con ella un par de minutos para percatarse de lo que digo.

- En estos momentos no contribuyo ya con esas organizaciones-. Me soltó de pronto, en mitad de la charla, dejándome algo perplejo.

 Yo no entendía, así de primeras, a qué se debía ese cambio en la actitud.
Maite siguió con su discurso, diciéndome que veía injusticias. De ahí vino el relato de su propia situación:

 El caso es que ella tenía un hijo divorciado, en el paro, que tuvo que volver a casa y no poseía, en ese momento, ayudas de ningún tipo. Tras percatarse de que la situación de su propio hijo resultaba nada más y nada menos que indiferente para las instituciones y organismos, decidió en su día dejar de contribuir en esas ong´s, puesto que creía más sensato solucionar los problemas que tenía en su propia casa, antes que dedicar sus propios esfuerzos en ayudar a los demás.
Me habló de diferencias en el trato entre extranjeros y gente del propio país. Me habló de un reparto injusto de ayudas. Me habló también de su impotencia ante la situación...
A pesar de ello, valoró el que un joven escritor luchase por sus ilusiones y adquirió un ejemplar de "Soy un gusano".
Sin duda, Maite es una luchadora. A pesar de la situación tan dura, sigue poseyendo un carácter dadivoso. A mí me lo dejó bien claro. Estoy seguro de que ella solucionará, sin duda, sus problemas y volverá a abrirse a los demás. La sociedad necesita personas como Maite. Es triste, además de siniestramente paradójico, que sea la misma sociedad  la que repliegue actitudes dadivosas, que son tan necesarias para sanearla. Sin lugar a dudas algo tiene que cambiar.
Ánimo, Maite.
Un fuerte abrazo.

Logroño

La casualidad hizo que el lunes de esta semana, tocara el timbre de Diego Marín. En una anterior entrada (Literatura tras las puertas) ya nombré a este periodista colaborador del Diario La Rioja.
A Diego le conozco de primera mano, porque se acercó a una charla-presentación en el Café Art-Bahía, que realicé el nueve de marzo de este año. Agradezco desde aquí su interés. Tras ella, intercambiamos varios libros. El trueque fue el siguiente; Mi primer libro, "Soy un gusano", por dos suyos "Gente cercana" e "Inmejorable y otros relatos".

Resultó ser una grata sorpresa el que me abriera la puerta de su casa. No conforme con un saludo inicial, Diego, me volvió a obsequiar con otro libro "Descubrir Haro, La Rioja" que relata la historia de la localidad en la cual resido, esto es, Haro. Él es el autor de los textos del libro que posee también una excelente documentación fotográfica.
Sin duda es algo que tenía que mencionar.


Obsequio dedicado de Diego Marín
Si encaja de algún modo,
Diego me ha comentado que recogerá en alguna entrevista la promoción que estoy realizando con mis libros. Presentación, nuevo libro, un número importante de ejemplares distribuidos... Algo.

Todo un detalle.
Sin duda, Diego es una persona de las que no cierra las puertas, sino que está dispuesta a abrirlas.

Desde aquí quiero agradecerte el apoyo.
Un fuerte abrazo.





Vitoria

La noticia sobre el cierre de la empresa Fagor, es algo que está al orden del día en estos momentos. Se trata de otra de las tantas situaciones tan dramáticas que sufre el país.
Tengo que decir que me sorprendió encontrarme con una de esas personas que sufre en sus propias carnes, tan decepcionante decisión por parte del grupo Mondragón.
Tras tocar su puerta, Marisol atendió mi relato. Comenzamos una charla y ella me comentó que desde hacía ya unos días ya no iba a trabajar tras el cierre del almacén logístico sito en un polígono de la ciudad.
A pesar de ello, leía. Adquirió "Soy un gusano". Valoró el esfuerzo de la promoción que estoy realizando, en un momento en el que su vida laboral se había detenido de forma inminente. En un momento en el que encontrar un trabajo digno, supone la mayor de todas la odiseas. Marisol es una de tantas personas perjudicadas por decisiones ajenas a su voluntad, que se acercan, a día de hoy, hasta Mondragón para intentar, al menos, volver a adquirir su puesto de trabajo.
Se trata, sin duda, de una persona afectada, como otros millones ya, por la pérdida de algo que debería ser de naturaleza intocable.
El caso es que no lo es. Lo vemos cada día.
Por desgracia son situaciones como la de Marisol, con las que me encuentro cada vez en más ocasiones.
Yo llevo ahora, dos años cumplidos tocando las puertas de la gente para dar a conocer mis libros. En un principio pensé que estaría de este modo hasta que lo más crudo de la crisis fuera pasando. Antes, es verdad que siempre encontraba a gente en situación de desempleo. No todos los días, esto sí que tengo que decirlo, pero lo que no imaginaba es que llegaría al extremo de encontrarme no solo todos los días sino, varias veces en la misma jornada, personas en esa situación tan indignante.
Resulta tan triste...

Un abrazo de ánimo a todos aquellos que en algún momento han sufrido, en sus propias carnes, la impotente sensación de verte un día sin ingresos de ninguna clase.
Esa, es la verdadera crisis.



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