descripcion

descripcion

martes, 6 de mayo de 2014

Anécdotas del puerta a puerta (14)

-Villamediana

Esto me ocurrió hace unas cuantas semanas ya. Rondaban las dos y cuarto de una mañana soleada, cuando en una de éstas, me abre la puerta un señor cano. Después de presentarme como promotor de la primera de mis obras, el hombre hace ademán de no haber entendido bien y me hace repetir mi presentación.

Luego de ello y tras mi nueva explicación, se muestra interesado. Es más, Miguel Ángel Gordejuela me comenta que él también es escritor. Le sigo explicando mi proceder. Se muestra aún más interesado y de pronto surge la siguiente pregunta.
- ¿Tienes prisa?
- Bueno-, le digo- después de terminar con este portal me iba a ir comer.
- ¿Dónde?- inquiere.
- Pues..., a una cafetería de por ahí- le digo sorprendido por el derrotero imprevisto de la conversación.
- ¡Ah no!- me dice-. Te quedas a comer conmigo que te invito. Además ahora mismo me iba a sentar a la mesa.
- No, no no... no quiero importunar.
- Que no molestas, además, qué menos que invitar a comer a un compañero de letras.

Tras un rato, Miguel Ángel, al fin logra convencerme y me invita a pasar al salón. Allí, mientras ingeríamos la comida, comienza a surgir una conversación. Él me cuenta que en su día -ahora está jubilado- fue catedrático de Bellas artes y profesor en un instituto de Madrid. No puede estar quieto y se levanta para enseñarme esculturas suyas, diversos cuadros en las paredes..., me muestra a su vez, el borrador de su último libro.







Al final, Miguel ángel adquiere un ejemplar de "Soy un gusano".
En alguna que otra ocasión, me he encontrado con personas que se interesan de tal modo por mi proceder, que no dudan en invitarme a un café, refresco..., incluso me enseñan estanterías repletas de libros en las diferentes habitaciones de sus casas.
Casi siempre rehuyo a tales invitaciones, por no querer importunar en demasía. No obstante, Miguel Ángel insistió de tal forma que decidí, aquella vez, aceptar.

Desde aquí te envío un abrazo por la grata charla y buen rato surgido en aquel entonces.



-Salvatierra.

Después de haber hablado en el día del ayer con Patxi, recuerdo que una sonrisa entrañable se originó en mi rostro.

Él es un hombre que vive en uno de los adosados del municipio.
No llegarían las cuatro de la tarde, cuando me encontraba tocando los porteros de sus vecinos con mi incesante búsqueda de lectores potenciales de la primera de mis novelas.

Los "noes", así como iban acumulándose, también los iba yo desperdigando, dejando un rastro inequívoco de crecientes negativas. No obstante, el día era claro, caluroso, tranquilo y apetecible. Entonces, antes de llegar al timbre que se situaba en su portero, preferí  saludar al hombre que, tras la valla, trabajaba su huerta.

- Hola, buenas tardes, mira que soy Sergio, un escritor que está promocionándo la primera de sus novelas y busco a gente que le interese la lectura.

Patxi dejó de inmediato sus quehaceres para, mientras se iba colocando la camisa (hacía calor), acercarse a la puerta con la intención de abrirla.

- Pues yo leo y mucho- me comentó dejándome algo perplejo debido a lo inusual de la contestación.
Se le veía resuelto. Es más, al abrir la puerta  pisó sin querer ( eso lo pensé en un primer instante), un niqui que descansaba en el suelo y, con agilidad, lo cogió para colocarlo en una baranda que se situaba a su diestra.

- Pero hay un problema. Soy ciego-, me dijo mientras acercercaba sus manos para demandar el libro.

Lo cierto es que no me esperaba de ninguna de las maneras esa respuesta y, una vez conocida su situación, mucho menos aquella reacción.

- Ah claro, usted lee con un programa de voz- exclamé recordando alguna de las veces con las que he hablado con algún que otro invidente.

- Exactamente. Pero dime, de qué va el libro. ¿Eres tú el autor?- Patxi se mostraba interesado mientras lo hojeaba con sus dedos. Muchísimo más incluso, que muchas personas con las que me suelo encontrar.

El hombre tenía tiempo. Sí, eso es. Patxi es de esas pocas personas que tiene tiempo para escuchar, para hablar e incluso para inmiscuirse en conversaciones surgidas con un completo desconocido que llama a la puerta de su casa, con la intención de promocionar su primer libro.

Entusiasmado.

 A sabiendas desde un primer momento de que no iba a vender mi libro, decidí explayarme. ¿Por qué no? no va a ser todo vender.  Siempre me interesa hablar con las personas que se muestran receptivas. Entonces comencé a  contar mi experiencia a unos oídos calmos, atentos como pocos y decididos a atesorar al menos las palabras que narraban mi trayectoria.
La conversación se iba alargando. En una de éstas, Patxi me comentó que tenía la friolera de ochenta años.Por supuesto, no los aparentaba para nada. Con todo, el hombre desprendía una vitalidad entusiasta, que muchos ya la quisiéramos.

- Pero..., sin ver y a su edad, ¿trabaja usted la huerta?- le pregunté con incredulidad- me sorprende y a su vez me alegra,-le dije- porque debido a mi proceder, en ocasiones me encuentro con chavales de dieciséis años que tienen menos energía y espíritu que usted.

- Quizás sea la actitud- soltó-. Mientras unos se empeñan en empequeñecerse, otros queremos agrandarnos siempre más y más.

Después de conocer diversos aspectos de su infancia e incluso históricos del municipio, un apretón de manos consiguió  cerrar una charla absolutamente enriquecedora.



- Nájera.

Hoy, en una de tantas, me ha abierto la puerta Arturo Villar Mendoza.

Tras presentarme, Arturo me ha comentado que ya me conocía del periódico. Concretamente del último reportaje del Diario La Rioja 12/12/13

Siempre que me encuentro con alguien que me ha visto en algún medio suelo preguntar qué opinión le mereció en su día la noticia. Un poco para conocer la perspectiva ajena sobre mi proceder.

No sé. Curioso que es uno.


Arturo en su despacho con "Soy un gusano"

Es grato encontrarte con palabras tales como; decidido, valiente, actitud encomiable, optimista, trabajo duro, no queda otra tal y como están las cosas, admirable y otras muchas del estilo.
Sin duda, son con estas calificaciones, ya lo voy diciendo muchas veces, con las que me quiero quedar.

El caso es que Arturo también es un escritor. Él también me ha invitado a entrar en su casa, con la finalidad de mostrarme su escritorio y lugar de lectura. Todo ello mientras nos sumergíamos en una conversación agradable. Arturo suele escribir artículos de opinión en el Diario La Rioja y se presenta a concursos literarios.

 Hay veces- me ha dicho- que suena la flauta y me dan algún premio.

    Uno de los concursos
  literarios ganados por Arturo

Con su permiso le he sugerido sacar unas fotos con el objeto de documentar la visita.


Por lo que voy viendo en todo este tiempo y gracias a la aventura que un día decidí emprender, cada jornada que va pasando, además de ir aumentando el número de lectores, también me voy encontrando con diferentes personalidades, que sin duda, son las que dan un sentido contundente a toda esta historia.
 
 
 
                                                                       Un abrazo a todos ell@s.
 
 
 
"La vida te pondrá obstáculos, pero los límites los pones tú"
 
 
 
 
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario