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martes, 20 de mayo de 2014

Valerio. Un peculiar escritor vecino de Haro

Hoy os quiero contar una historia un tanto singular. Esta vez, para variar, no ha sido tocando puertas ni buscando lectores por algún barrio de alguna que otra ciudad. Sin embargo, la casualidad quiso que un día conociera a un escritor vecino de la localidad donde resido.

Valerio es un señor, amante de la vida  y poeta, que recoge sus pensamientos siempre en versos. Supe de él cuando recibí un libro suyo de manos de mi pareja. Él es abierto, jovial, entrañable y amigo de sus amigos. En una ocasión, sabiendo yo de él y sabiendo él de mí, decidimos conocernos para intercambiar obras y conocer de primera mano nuestros relatos.

- Tengo un amigo en Vitoria- me dijo en aquella ocasión- que te conoce porque un día tocaste su puerta y tras una agradable charla te cogió el libro "Soy un gusano".

No puedo reprimir la sonrisa que se forma en mi rostro cuando oigo algo semejante. Al parecer, mi proceder va surtiendo el efecto deseado.


Dos obras de Valerio
Lo curioso de Valerio es que recoge siempre sus pensamientos a mano. Es decir, con su puño y letra. Lejos están para él los ordenadores y las tecnologías punteras. A su madura edad, dice, no le merece la pena inmiscuirse en tales tareas. Valerio, a su vez, también posee una huerta en la que pasa el rato y se entretiene en las labores hortícolas durante horas y horas. Con todo, también ha creado con la habilidad de sus manos, un habitáculo realizado en maderas y plásticos con el mero objeto de cobijarle en los días de viento, frío y lluvia.


Detalle manuscrito del interior de sus libros
Yo me lo imagino bajo la tejavana, sentado en su silla frente a su mesa, ensimismado en su escritura, conversando consigo mismo para dar salida a sus pensamientos. El hombre posee ya un par de libros editados con pasta dura. Él es el que se encarga de la edición, pero jamás lo transcribe al ordenador. Es más, así como salen sus versos de sus manos al papel, unas fotocopias son las que, bien maquetadas, conforman las tripas de sus libros. -Al principio, la impresión de las copias no era buena- dice- pero con el tiempo, eso lo he ido subsanando-

Sus libros se leen bien, con claridad. Son entretenidos y tiene una facilidad de realizar rimas en sus versos de a cuatro.


Con Valerio en el escritorio sito en su huerta

Valerio escribe porque le apasiona, porque le gusta y quiere plasmar sus idas y venidas intelectuales al papel. Él mismo autoedita sus ediciones, regala sus libros a los más allegados y hasta ahí se conforma. Lejos queda ya, para él, el mercado literario con la disminución de ventas en librerías y el auge de la tendencia a leer cada vez más en digital.
En su huerta, trabaja hasta cansarse y, una vez sentado en su humilde escritorio y bolígrafo en mano, se pone a divagar y a plasmar sobre el papel lo que le va saliendo. Así pasa el tiempo, así lo han hecho siempre los escribanos de antaño, hasta que, en un mundo cambiante, todo eso dejó de tener la importancia hasta la fecha adquirida, para dotársela, toda ella, al teclado del ordenador.


En un mundo tan rápido, capaz de sobrecoger a la imaginación por la cantidad de avances tecnológicos y tan despegados de la mundanal realidad, nos vemos, casi sin quererlo, inmersos en virtualidades que muy lejos nos llevan de nuestro presente.

Valerio, a mi entender, es un ejemplo a tener en cuenta. Nos grita, quizás desde su silencio y con su manera de actuar; que, a veces, lo más sencillo, es lo que más nos puede llenar.
Con su charla risueña, melancólica en ocasiones y carácter entrañable, Valerio disfruta de su peculiar rutina.

Sin lugar a dudas, el mundo seguirá girando con su velocidad, no obstante, son personas como Valerio las que nos hacen ver que no todo en este mundo es correr, correr y correr. A veces, por qué no, merece la pena pararse, tomar asiento, desligarse de pretensión alguna, adquirir un respirar calmo que te invita a la observación, sonreír y, con bolígrafo en mano, escribir sobre la vida.

"Observar la vida, supone recargar el alma"



4 comentarios:

  1. Efectivamente el señor Valerio es un ejemplo a tener en cuenta.Saludos
    P.D. Cómo ves me he pasado por tu blog y me ha gustado lo que he visto y leído.

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  2. Gracias Charo, por haberme abierto la puerta, adquirir "Soy un gusano" y escribir en mi blog. Enhorabuena por el tuyo.
    Un abrazo.
    Sergio.

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  3. Hola Sergio soy el hijo de Berta de Santo Domingo, me ha gustado mucho tu blog y te deseo mucha suerte, y que te abran muchas puertas. Ya tienes un seguidor más. Espero que si tienes tiempo le eches una ojeada al mío y me pongas algo. :)
    Un saludo

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  4. Hola Jose Luis, por supuesto que lo haré. Gracias por tu comentario, y vuestro apoyo.
    Un abrazo. Y otro para Berta.
    Sergio.

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