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viernes, 13 de junio de 2014

Anécdotas del puerta a puerta (15)


Prosigamos con nuevas experiencias que hacen que esta aventura vaya consolidándose un poco más.

Burgos

Una mañana, tras llamar a un timbre, me abrió la puerta Noemí. La mujer, tras presentarme, escuchaba atenta mi relato, pero no sólo lo hacía ella; subido a un escalón de la escalera y atento tras su madre, se encontraba Álvaro. Un chaval de doce años de edad el cual, también atento, se interesaba por la manera con la que había decidido llegar hasta mis lectores. Les hablaba de la primera de mis novelas, del gusano que se introduce en la cabeza de Hugo y allí descubre las tres pantallas que representan la línea del tiempo. A su vez, yo iba mostrando los diferentes y últimos reportajes de prensa en los que había salido, para cerciorar firmemente que sí que era yo el autor de la obra.
Al final del relato Noemí me preguntó:

- ¿Qué sale el libro?

- Doce euros- contesté.

El pequeño Álvaro, de pronto, tomó el protagonismo terciando con un movimiento fugaz. Bajó el primer escalón que llevaba hasta el piso de arriba, para situarse enfrente de su madre. Metió su mano en el bolsillo de su pantalón y tras sacar lo que fueron quince euros;

- Te lo compro- sentenció.

Atónito y expresando una sonrisa, miré a Noemí con el objeto de conocer, por sus gestos, la opinión que le merecía a ella, como madre, tal reacción de su pequeño hijo.
Ella corroboró la decisión del chaval. Álvaro no quiso las vueltas. Quería leer el libro. Sin duda, aquella familia tenía el hábito de leer y Álvaro García Santamaría (pongo los apellidos porque -así me lo quiso transmitir- él se siente muy orgulloso de ellos).
A Álvaro le hice ver, lo importante que resultó su espontánea reacción para mi promoción. Le prometí que en unos días le pondría como protagonista en mi blog.

Imagináos. Después de recibir muchas negativas, el ánimo, a veces, suele sucumbir. La reacción de Álvaro consiguió que éstas se acumularan en el suelo con forma de balón. Esa vez no fui yo quién las chutó con fuerza para que salieran, alejándose con velocidad a través de la ventana del edificio. El pequeño Álvaro, me ayudo de manera contundente, para que prosiguiera, esta vez más liviano, con mi camino. Atesorando esta nueva experiencia, mucho más liviano, me dispuse de nuevo en una búsqueda incesante de gente lectora.

Un fuerte abrazo para Noemí y para su hijo Álvaro García Santamaría.



Estella

Sucedió en una bonita mañana en esta localidad Navarra. Para ser sinceros esto me ocurrió hace poco y era un municipio en el que nunca había estado promocionando mis novelas. Siempre que busco lectores en un barrio nuevo, me van surgiendo unas enormes ganas por conocer a la gente que mora en sus edificios. ¿Cómo se me presentará la mañana? ¿leerá la gente de aquí? ¿me encontraré con mentalidades abiertas?
Cuando me preguntan en qué provincia o ciudad tratan mejor o es más accesible la gente, suelo contestar que siempre, todos los días me encuentro a personas que me cierran las puertas y desconfían de un tipo con un libro en la mano y que ha tocado su puerta.
No obstante, en estos ya dos años y ocho meses de recorrido, lo que tengo seguro es que siempre he hallado, todos los días, a gente que valora este peculiar esfuerzo. Siempre, todos los días y en todas las localidades, pueblos, aldeas y ciudades por las que me he ido moviendo.
Por supuesto, algunas personas también me cierran instintivamente la puerta, diciéndome que no leen nada, aunque sean ávidos lectores. Todo esto, para mí, es más que comprensible si nos ponemos en la situación.

Esto último ocurrió cuando toqué una de las puertas de cualquiera de los edificios que elegí y me abrió una chica. Ella no quería hablar con alguien que hubiera tocado su puerta. A pesar de ello, logré ofrecerle una de mis tarjetas donde hay un enlace a este blog (esto ocurre muchas veces).

Salí del portal y me introduje en el colindante, subí en el ascensor y timbré en las puertas de aquella planta, luego de la inferior hasta volver a salir a la calle, para entrar en un nuevo portal, así hasta rodear el edificio. Luego de concluir con todas las puertas del mismo, caminé por las calles casi vacías del municipio. Hacía buena temperatura y ya había conocido a dos lectores en Estella.

- ¡¡Sergiooo!!- escucharon, de pronto, mis oídos.

Tras girar mi cabeza, en la calle no vi a nadie.

Al de un rato, volví a oír mi nombre y esta vez descubrí a una persona que agitaba el brazo desde su ventana.

- Sergio, sube -me dijo-, quiero un libro.

Una vez abierto el portal y ya en su puerta, Miren me comentó que en el rato en el que había dado la vuelta al edificio, había estado mirando las correrías que comento en este blog. Al parecer le parecí un tipo entregado a su causa.

-¿Qué salen los tres libros?- preguntó.

Tengo que decir que, si bien me ha sucedido esto alguna vez, no ocurre todos los días.

Tras adquirirlos, me volví a quedar a "cero" en cuanto a "noes" se refiere. No hice, aquella mañana, más que proseguir en mi búsqueda incesante de personas como Miren.

Un honor tocar aquel día tu puerta. Te envío un abrazo desde aquí y vuelvo a agradecerte el gran apoyo recibido.


Miranda de Ebro

Hacía mucho tiempo que no hablaba con la gente del municipio. Lo hice en su día -hace ya unos dos años- con la primera de mis novelas y, tengo que decir que, la experiencia  recibida siempre ha sido, al menos, interesante. Dejé de tocar las puertas de Miranda, un poco porque llegué a conocer casi todos los edificios (que tienen ascensor eso sí) de la localidad. Más del ochenta por ciento de las puertas han sido tocadas con el propósito de presentar a mi primera obra "Soy un gusano".

Sin embargo, el  miércoles de esta semana, volví a la carga, esta vez con mi última novela recién editada "agua".

No sé, ¿por qué no? ¿verdad?

Soy el mismo, pero con otro relato. Con más lectores, con más firmas, con más experiencias acumuladas y con más ganas quizá.

A pesar de todo esto, no las tenía todas conmigo. Las dudas se acumulaban desafiantes para atacarme por goteo, una y otra vez, una vez y otra. ¿Y si resulto un tanto cansino? ¿Y si no les gustó la primera de mis novelas? ¿Y sí...?
A mi favor estaba en que no todo el mundo al que había tocado la puerta en su día me la abrió. Sé que a todo el mundo no le puedo pillar en el contexto, en el momento.... sé también que, cada día más gente, aunque sea poca aún, conoce mi proceder. No voy haciendo, creo, nada malo, simplemente promociono mis libros.

El caso es que, a medida en que iba pasando la jornada, todas las dudas se fueron haciendo más pequeñas hasta que terminaron por desaparecer al abrirme la puerta Elena:

Para ser más certeros,  no fue ella quién lo hizo. Tras la puerta, apareció un hombre. Me presenté y en unos instantes giró la cabeza para llamarla.

- ¿Eres tú el escritor de Haro?- inquirió a la vez que se dirigía al interior de su piso solicitando la presencia de Elena.

Al rato apareció ella. Tantas caras y después de tanto tiempo, no logré ubicarla.
Elena me comentó que en su día adquirió "Soy un gusano". Me dijo que le encantó el relato y que quería saber más de mí.
Así pues, tras presentarme con mi última novela "agua", no dudó un instante en adquirirla.

Sin duda un acierto volver a tocar la localidad de Miranda de Ebro. Todas las veces busco, ya lo sabéis, experiencias como las contadas.

Otro abrazo para Elena y, de nuevo agradecerle el apoyo, al igual que a Noemí, Álvaro y Miren.
Sois vosotros, con vuestra actitud y mentalidad abierta, los que hacéis que esta aventura realmente merezca la pena.





"Aquí quiero recordar que el martes día 17 de junio,
 en la localidad vizcaína de Leioa, a las 19:00h 
en el aula de cultura "Kultur Leioa" (sala de prensa, 4ª planta),
 presentaré esta "andadura" junto a mi última novela "agua""



2 comentarios:

  1. Soy una de las personas que un día te abrió la puerta en Fuenmayor y me impresionó tu forma de promocionar tus libros, es admirable lo que haces porque hay que tener mucho valor para llamar de puerta en puerta sabiendo que en muchas ocasiones te la cierran.Saludos

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  2. Decirte, Charo, que comentarios como el tuyo, hacen que esos miles de "noes" dejen de tener relevancia. Me quedo, sin duda, con actitudes como la tuya, pues no sólo me escuchaste en la puerta de tu casa, sino que adquiriste mi primera novela y encima me envías comentarios de apoyo. Un fuerte abrazo;)

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