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jueves, 17 de julio de 2014

Anécdotas del puerta a puerta (16)

- Miranda de Ebro.

Cuando Óscar me abrió la puerta y pregunté por posibles lectores, éste me lo dejó bien claro desde un primer momento.

- A mí sí me gusta leer y mucho- exclamó.

Ante lo atípica de la respuesta, por lo directa, comencé, entonces, a explicar el motivo por el cual había llamado a su puerta.

En una de éstas apareció su pareja, Ainoa (sin hache). Ella también leía. Se trataba de una pareja poco común y muy lectora a todas luces.
Me presenté con mi última obra "agua" y tras preguntarme si había escrito algo más, hablé de mis anteriores novelas.
En ese momento observé dos reacciones distintas; una por parte de él y otra por parte de Ainoa.

Óscar estaba dispuesto a adquirir "agua"; no obstante, a ella le llamó la atención desde un primer momento, el título de mi primera obra "Soy un gusano".

Por mi parte no había ninguna pega. Sin duda, son dos obras completamente diferentes de las cuales me siento orgulloso de haberlas creado. Así pues, la pareja, tras un buen rato decidieron adquirir, no sólo esas dos novelas, sino todas las que, hasta la fecha he editado. Es decir, Óscar y Ainoa se convirtieron en los primeros lectores en adquirir mis cuatro obras de una sola vez:
- "Soy un gusano"
- "Dos cabezas de alfiler"
- "Consciencia"
- "agua"

¿Qué más podía esperar yo? Hallar tras las puertas a dos personas que escuchan a tipo con un libro debajo del brazo, que se interesen por sus obras y que decidan procurarse de todo el conjunto, supone sin duda, que todo esto vaya mereciendo la pena. Supone, a su vez, deshacerte categóricamente de los "noes" pretéritos y enfocar la atención firmemente en personas que, como Áinoa y Óscar, son lectores voraces.

Les pedí hacerles una foto para documentar este hito que resulta tan importante en mi promoción. Ellos no lo duraron:

Ainoa y Óscar con las cuatro obras
 Desde aquí os quiero enviar mil gracias por vuestro gran apoyo y un enorme abrazo.


Al hilo de esta historia, en cuanto a lectores se refiere, viene la siguiente anécdota:

- Burgos.

Ocurre a veces, y esto me sorprende mucho, que alguien me abre la puerta con el mando de la "play station" en la mano. Me ha sucedido, en las tres o cuatro ocasiones durante estos más de dos años y medio, que siempre son chavales de entre unos dieciséis a veintitantos años. Me resulta curiosa su reacción. Normalmente se levantan para abrir la puerta suponiendo que se trata de algún que otro familiar que se ha olvidado sus llaves. De ningún modo atienden a aquel que ha tocado el timbre. Su reacción indica que están absortos en algo que es muy relevante. No tiene, éste que ha llamado, ninguna importancia en esos momentos. Tras descubrir mi propósito, me cierran la puerta en las narices. En fin, no tengo, en esos casos, nada que hacer.

Por cosas como la anterior, sé que nunca pillo en el contexto a las personas. Siempre es muy difícil que esto suceda. A veces pasa que uno se va a ir a la ducha, otros que se encuentran echando la siesta, explico mi proceder bajando el tono de voz porque el niño está durmiendo. Una señora abre la puerta con los rulos de plástico en la cabeza, otra tiñéndose el pelo. Los hay que me abren hasta con un cuchillo en la mano, con una toalla tapándose el cuerpo recién duchado, con el móvil en la oreja. Un pequeño perro me hinca sus dientes en mi pie, los muchos no tienen tiempo, salgo de viaje, me están esperando, se me quema la comida, sólo leo en digital, sólo leo novela histórica, incluso los hay que simplemente leen la Biblia, muchísimos son los que abren la puerta, miran y la cierran sin más. Otros gritan como posesos tras la puerta, inquiriendo y solicitando a su vez alguna mínima información por conocer quién ha sido el osado que ha optado por tocar su timbre. Algunos, sin siquiera conocer el título del libro, me dicen que sí que leen pero otro tipo de lectura...

El caso es que tras todo este tiempo encontrándome con disparidad de situaciones similares a las señaladas, hace unas pocas semanas me abrió Carmen ¡¡¡con un libro en las manos!!!

 Aquello me resultó sorprendente y así se lo hice saber a la mujer. La pregunta con la que me presenté -...y busco gente que le interese la lectura- dejó de tener relevancia al mirar a la mano que, con su dedo, separaba las páginas del volumen para determinar el sitio exacto en el cual se había detenido la lectura. Carmen leía un volumen de "50 sombras de Grey". Carmen era lectora, no hay que ser muy perspicaz para darse cuenta de ello.

Le hablé de mi promoción y cómo lo iba haciendo. Ella, tras escucharme, no adquirió el volumen de "agua", pero sí que recogió la tarjeta que le ofrecí en la que viene el enlace a este blog.

No sé, me gustó encontrarme con una persona que en el momento de tocar su timbre, decidiera dejar de leer para atender a la puerta, pero no de deshacerse del ejemplar.


- Haro.

Nunca he tocado las puertas para promocionar mis obras en la localidad en la que resido. Es probable, quizá, que en alguna ocasión lo haga.
No lo he hecho hasta la fecha porque las tengo, sino en todas, en casi todas las librerías del municipio, también he salido en medios de comunicación de la región e incluso he realizado una presentación en la cual exponía mi manera de proceder.
Supongo que quiero comprobar de alguna manera, si todo esto de ir de provincia en provincia, de ciudad en ciudad, de localidad a localidad, de barrio a barrio, de portal a portal y, en definitiva, de puerta en puerta, durante todo este tiempo, funciona en modo alguno.

Tengo que decir que sí, en ocasiones, algún que otro ejemplar se vende en las librerías, pero siempre es por "goteo". También los hay, lectores, que me preguntan por mi próxima novela pero estos siempre son los menos. Todo esto me va indicando que aún queda mucho camino por recorrer.

Una vez dicho todo esto que me ha servido como excusa, quería haceros saber que Valerio, el escritor vecino de la localidad, ha editado otra obra suya. Fiel a su dinámica de escribir en versos de a cuatro y siempre manuscritos de su puño y letra, me lo hizo saber y quedamos para firmar e intercambiar nuestros nuevos relatos.

"Fantasías en poesía" de Valerio.
Valerio tiene setenta y un años. Sin embargo, al hablar de su nueva obra, le brillan los ojos como si fuera un niño. Sin duda, se trata de un hombre que le apasiona plasmar sus pensamientos sobre el papel, sin ningún propósito añadido.

Valerio me ofrece una cierta envidia. Supone un ejemplo a seguir. Un nuevo objetivo quizás.
Yo no sé si en algún momento llegaré a esa edad, no obstante me gusta siempre pensar que, si bien fuera el caso, pondré todo de mi parte por tener la ilusión que posee este hombre por plasmar sus ideas sobre un papel.


"Sólo la persona que nada espera, es verdaderamente libre"
                                                                                                                        E. Yang





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