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jueves, 16 de febrero de 2017

¿Eres de Amazon...?

Tengo que contar esta curiosidad, porque en su momento me hizo gracia y nos indica claramente hacia qué mundo vamos abocados.

Me encontraba con mi búsqueda de lectores en la ciudad de Vitoria en la tarde de ayer cuando, tras llamar a uno de los numerosos timbres de un portero, me atiende la voz de una mujer:

- ¿Quién es? -pregunta.
- ¿Me abre por favor? -a veces, pocas, suele ocurrir que la puerta se abre. Pero no fue éste el caso.
- Sí, pero ¿Quién es?
- Nada, que soy Sergio, un escritor que está promocionando su última novela...
- No estoy inscrita a ninguna novela...- las palabras son literales; las que escuché. Pero fue la siguiente pregunta lo que más me impresionó:
-¿Eres de Amazon...?
Recuerdo que sonreí ante esa tan poco común reacción.
Supuse que, dado lo atípico de la promoción, en la cabeza de la mujer apareció la imagen de un repartidor de Amazon, que buscaba una dirección concreta a la que dejar el supuesto pedido de un libro.

Es muy probable que ahora todo funcione así. Eliges en la pantalla el producto que deseas, una vez comprendido todas y cada una de sus características, pulsas el botón y esperas a que un repartidor  llame al de unos días, horas, e incluso pocos minutos, al timbre de tu casa. Resulta muy cómodo, sí. Y, tal y como decía al principio, hacia esa realidad nos dirigimos. Está aquí, e incluso tengo que decir que yo también la he utilizado en alguna que otra ocasión a pesar de los pormenores de mi poco convencional promoción.

Luego de entrar en el portal, ascender al último piso en ascensor y seguir pulsando timbres. Me encontré con algún que otro "no" más. 
Incluso hubo una mujer que me abrió de mala gana. 
- Sé que es un método un tanto atípico... - me excusé. 
- Sí, invadiendo mi intimidad.- Comprendí que, ante tal comentario y viendo lo infructuoso de la llamada, no tenía más salida que ofrecerle una tarjeta con el enlace a esta historia. Al menos, ella la aceptó. 
Bajé las escaleras y, al de un rato, me abrió Asier. Él, según me comentó, era músico y, con una mentalidad muchísimo más abierta, me dio a entender que comprendía la inusual fórmula de encontrar lectores. La charla se alargaba y cuando en esto estábamos, apareció la mujer anterior, algo acelerada, solicitando un ejemplar. 

Fue curioso. 

-He leído la última entrada a tu blog  y he salido corriendo a ver si te encontraba - exclamó Mila, tras adquirir un ejemplar dedicado -me ha intrigado tu historia. 

Me alegré que en tan solo unos minutos, hubiera indagado sobre mi historia y hubiese cambiado radicalmente de impresión ante aquella persona que osó llamar a su puerta "invadiendo su intimidad".
Esto me dice una vez más que si quieres lograr tus sueños, los obstáculos que se te presenten tienen que ir siendo superados constantemente. 
Recuerdo que tras despedirme de Mila y Asier, encontré a una nueva lectora en un piso inferior.

Está claro que fue un portal peculiar.

Hallé en él tres lectores-protagonistas que se suman a esta historia. Los hallé una vez escuchada la pregunta inicial ¿Eres de Amazón...?
Eso, tal y como he comentado me causó impresión y nos dice hacia qué mundo vamos. Pero no. No pertenezco a Amazon. Ni siquiera he colgado mis libros en su página. Supongo que la tendencia es hacerlo para llegar a más gente, pero no tengo ninguna clase de prisa. El tiempo hablará. Tampoco pertenezco a ninguna multinacional. Simplemente continúo deslizándome por las calles que conforman los edificios de las ciudades promocionando la última de mis publicaciones. 

Lo hago satisfecho por ver que cada día que va pasando, entre los "noes" encontrados, también descubro situaciones interesantes y agradables conversaciones que ofrecen algo más de base a esta humilde historia. 
Si en un principio esta promoción fue debida a la crisis y sus consecuencias, hoy, todavía aferrado a este tablón de salvación, sé que tiene mucho más de fondo. 

-Pocos escritores pueden decir que conocen de primera mano
 a más del noventa por ciento de sus lectores-

Como es de suponer, no con todos los que hablo se convierten en lectores. Sin embargo, esas charlas encontradas tras umbrales desconocidos en diferentes aldeas, localidades y ciudades, ofrecen mucho fundamento a esta historia que, por lo visto, muy lejos está de concluir.



"La única manera de lidiar con este mundo sin libertad,
 es volverte tan absolutamente libre
 que tu mera existencia sea un acto de rebelión"

Albert Camus






5 comentarios:

  1. Bueno, comenzaré comentándo que soy uno de esos potenciales lectores de Vitoria a los que te dirigiste ayer y que, tras abrir la puerta, te respondí, con excesiva rapidez, que no estaba interesado en la lectura... aunque acepté tu tarjeta.

    Lo cierto es que, cuando recibí tu llamada en mi puerta, estaba esperando a otra persona que suele llegar a la misma hora a la que llamaste. Tras la sorpresa inicial y siendo, como soy, poco proclive a atender a tantos personajes como suelen aparecer por diferentes causas, reaccioné instintivamente y negué algo que luego se me revolvió por dentro. Negué que fuera aficionado a la lectura. Como dirían los católicos modernos hice un “San Pedro”, negando tres veces a Jesús.

    En realidad siempre he sido un buen lector y, a lo largo de mi vida, he leído un buen montón de libros, desde Kafka a Cortázar, pasando por Dostoievski, Camus, Aub, Stendhal, Valle Inclán, García Márquez… en fin, todo tipo de literatura y de prácticamente todas las épocas. También debo confesar que, por diversas razones, en estos tiempos leo menos, puesto que cada vez me cuesta más encontrar algo que me muestre cosas nuevas que no haya podido conocer previamente, y me suelo dedicar a releer lo que más me ha gustado en mi larga (tengo 71 años) vida de lector.

    Todo esto viene a cuento porque, una vez que cerré la puerta, me entraron remordimientos por no haberte hecho caso. Hoy, utilizando tu tarjeta, he entrado en tu blog y he leído este comentario. Simplemente quiero pedirte excusas por mi frialdad y asegurarte que, aunque sólo sea por apoyar un oficio maravilloso y de vocación, compraré alguno de tus libros en las direcciones que indicas, seguramente en formato digital porque el exceso de libros y DVDs (sí, también soy muy aficionado al cine) en casa me están produciendo problemas domésticos ya que no vivo sólo :-)

    Un saludo

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  2. Por cierto, que se me ha olvidado comentarte, entre otros comics tengo también la colección completa de Mafalda. Es una de las mejores cosas que he leído y verla en tu blog ha contribuído a que me anime a escribir.

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  3. Hola Alfredo:
    Quiero que sepas que no tienes que pedirme disculpas en modo alguno por no atenderme. Sé de sobra que, gracias al método elegido, no pillo siempre a la gente en el contexto. De todas formas me alegra que aceptases la tarjeta, entrases en mi blog, me envíes estas palabras y, además, decidas leer uno de mis libros. Para mí supone mucho como autor.
    Ya me contarás qué te parece y, ya sabes, si decides tenerlo dedicado, házmelo saber.
    Gracias nuevamente.
    Un abrazo.
    Sergio.

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  4. Comencemos con Soy un gusano. Ya está pedido. Cuando pueda leerlo, es decir, en el momento en que mis dos nietos decidan soltarme, cosa que no es fácil pues prácticamente vivo con ellos (y muy feliz), te diré.

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  5. Gracias Alfredo. Ya me dirás...
    Seguro que los peques serán buenos lectores, pues tienen buen ejemplo.
    ¡Pero lo primero es lo primero!
    Un abrazo.
    Sergio

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