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martes, 18 de julio de 2017

Yara, la lectora protagonista número 8000

Con Yara, lectora protagonista nº 8000
Ni que decir tiene que resulta muy difícil describir la sensación que se experimenta al despedirse con un apretón de manos y un par de besos a la lectora número 7999.

Cuando eso me ocurrió hace ya unos días, los "noes" volvieron a caer para seguir conformándose como esa férrea escalera que me impulsa a subir un nuevo escalón y otear un horizonte mucho más esperanzador.

Entonces sí. Ese era el momento. Restaba encontrar la persona esperada. Quizá el siguiente timbrazo, la próxima puerta que se abriera me llevaría a conocer al lector o lectora número 8000 de esta peculiar historia.

Pero, tal y como viene a ser costumbre, la corriente seguía fluyendo en contra y los "noes" continuaban apareciendo para proseguir acumulándose. Siempre lo hacen... sin tregua.
Y, lo más fabuloso de todo, es que eso ya no importaba demasiado.

De hecho, una premisa que desde el comienzo me acompaña, volvió a brillar  en mi mente:

"Sergio, nunca nadie te dijo que iba a ser fácil"

Sucedió el pasado miércoles 12 de julio en la localidad vizcaína  de Portugalete cuando, a eso de las 14 horas y 20 minutos, toqué un nuevo timbre en una urbanización del municipio. Al no recibir respuesta pulsé de nuevo.
Acto seguido me giré para probar suerte en la puerta colindante.
Pero, de pronto, apareció, así como de repente, una mujer con su pequeña. Ellas pretendían entrar en el piso al que acababa de llamar.
Entonces, tras los tan habituales saludos formales, me presenté:

- Soy Sergio - Exclamé con una creciente ilusión-, un escritor que está promocionando su sexta publicación y estoy buscando gente que le guste leer. ¿No sé si será el caso?

- Bueno, leer sí que leemos -afirmó Ana, un tanto sorprendida por la inesperada visita.

"¿Y por qué no?" y
"Bizkaia y sus pueblos entre cuentos. Vol.1"
Y fue ahí cuando les hablé de mi primer libro de no ficción "¿Y por qué no?", en el cual recojo unas 38 curiosidades que, tras más de cinco años de andadura por diferentes ciudades, han sido seleccionadas de entre las miles encontradas puesto que definen de manera acertada la lucha de un escritor desconocido que utiliza todas las alternativas que dispone a su alcance, para darse a conocer en el difícil pero fascinante mundo de la literatura.

Tanto Ana como la pequeña Yara atendían con creciente entusiasmo, hasta que escucharon mis oídos, una vez más, después de haberlo hecho ya unas siete mil novecientas noventa y nueve veces, esas palabras mágicas.
Eran las que asentían, las que afirmaban, las que me hicieron sonreír de nuevo. Las que  espantaron de la manera más efectiva los "noes" acumulados. Eran doradas palabras de ánimo que decían...; sí, lo decían alto y claro: ¡¡sigue adelante!!. Así, sin miedo, con fuerza. Porque los sueños se pueden cumplir si realmente te remangas y te lanzas a por ellos.

Y esas palabras, que todo esto decían, brotaron de unos labios:

-Queremos un ejemplar.

Entusiasmado al escucharlas, les dije a estas dos portugalujas, que se habían convertido en las lectoras protagonistas número 8000 de esta historia que comenzó allá por octubre del año 2011. Y que debido a este número tan especial, les obsequiaría con el libro infantil y solidario "Bizkaia y sus pueblos entre cuentos. Vol.1"   Yara, a su temprana edad, era una futura gran lectora.

Un nuevo sí, en este mar de negativas.

De seguido, Ana nos sacó una foto que encabeza esta entrada y pone cara a la lectora-protagonista número 8000.

Una vez de firmar los dos ejemplares y de despedirnos con varios besos de agradecimiento, continué ya por la tarde, con esta dinámica que me llevó a acumular muchos más "noes" y a conocer algún que otro lector más.

Porque, en definitiva, de todo esto va la cosa. De caer, de levantarse, de sacudirse el polvo y de subir un nuevo escalón.

¡Gracias Ana y Yara!



Y concluyo con una cita que va dedicada a Yara y a todos los peques que comienzan a adentrarse en esta tan, muchas veces, desnaturalizada sociedad. Creo que todos, desde bien pequeños, deberíamos tenerla labrada a cincel en nuestra sesera:



"Nunca dejes que mentes pequeñas, 
destruyan tus grandes sueños"





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