lunes, 4 de marzo de 2019

Últimos trueques literarios

"Letras sin voz" de Itxaso Corrales Betanzos
Hace bien poco leí un artículo cuyo título no nos debe dejar indiferentes. Creo que el texto merece la pena y es por eso por lo que lo incluyo en esta entrada. Es el que sigue:


De su lectura se desprende que el hábito de leer es una de las formas más efectivas de obtener y generar conocimiento. 

Pero muchos sabemos que también hay otras cosas que merecen ser nombradas y que refuerzan este hábito al que, por lo que se entiende, cada vez tiene menos adeptos. Todo da lugar a que a cada momento seamos menos conscientes. Llegará un momento en que actuemos como autómatas y las luces de nuestros cachivaches nos señalarán el camino.

Porque no se debería dejar de lado un buen hábito, como es el sentarse en tu lugar predilecto para poder pasar las hojas a la vez que te tomas un café caliente un día de invierno. Sí, huyendo de las pantallas. También hay que hacerlo. A veces es necesario utilizar el tiempo tocando el papel, oliéndolo, disfrutando de una historia en la que anhelas sumergirte, y pretendes que no termine. Y, cuando al fin lo hace, colocar el relato en la estantería de relatos leídos y elegir una nueva historia en la estantería de historias por leer. Eso, a mi entender, sí es aprovechar y disfrutar el tiempo. 

Por mi parte, tengo que decir que en estos días he disfrutado de la lectura, quizá un poco más. En el sentido en el que he vuelto a conocer a dos nuevas autoras que me abrieron la puerta cuando iba dando a conocer mi sexta publicación en la ciudad de Vitoria.

Recuerdo que fue hace unos días cuando, aquella bonita tarde de febrero, me abrió la puerta una chica menuda. Ella llevaba el teléfono en la oreja y mantenía una conversación. Ante mi pregunta de que si podía hablar, ella puso un momento su atención en mis palabras y descubrió que era un escritor el que había llamado a su puerta.

-Estoy concluyendo un contrato -dijo en voz baja -vuelve en diez minutos.

Y tras diez minutos de buscar lectores volví. Itxaso, apurada, me hizo entrar.

-Pasa -decía con el teléfono todavía en su oreja -no te quedes ahí.

-No quiero importunar. Únicamente busco a gente que le guste leer.

-Que sí, que sí, pero pasa que acabo enseguida.

Pasé. Esperé sentado en su salón observando cómo un perro me ladraba tras el cristal de la puerta del balcón y con ganas de que aquella chica, supuestamente lectora, me hiciera algo de caso.
Itxaso ponía caras a la operadora. Resoplaba. Incluso daba saltitos de impaciencia. Tenía ganas de acabar de escuchar los pormenores de su nueva póliza. Ella a todo decía que sí.
Finalmente colgó el teléfono.

-¡Por fin! -dijo dando un gracioso salto a la vez que presionaba el botón rojo. -Así que eres escritor -continuó con una sonrisa-. Yo también escribo.

Y tras esa buena sorpresa, entendí por qué la mujer quiso escucharme.

Ella me hizo saber que había publicado dos poemarios. El último "Letras sin voz" que me regaló al adquirir ¿Y por qué no?

Hablamos durante largo rato sobre sus actuaciones en diferentes eventos poéticos, sobre su experiencia con las editoriales y un largo etcétera. Entonces tras esa buena conversación, proseguí con ánimos renovados al despedirnos.



"Cuando maduren las uvas..." de Rosa Jiménez
Y ocurrió otro día en la misma ciudad cuando Rosa se sorprendió también al saber que un escritor promocionaba sus obras de esa manera tan poco convencional:

¡Hablando con la gente!

La mujer, tal y como me indicó, también escribió una historia hacía ya algún tiempo y me propuso hacer un trueque. 

Como sabéis, acepté encantado. Porque sé que, poner cara a la persona que escribió esas líneas, supone un añadido a la lectura. Un nuevo goce que te hace disfrutar de este hábito deslustrado en los días de las prisas y del inconsciente encauzamiento.


Dar forma a una historia no es tarea fácil y, en ocasiones, he descubierto en mi deambular buenos relatos que bien han merecido la pena.

Todo un lujo del que ni en bromas quiero prescindir. 

Y es así por lo que continúo de esta manera. Escribiendo, dando a conocer mis obras, hablando con lectores, encontrándome en ocasiones con autores, publicando, escribiendo, leyendo, leyendo y leyendo...

En mi opinión hay que hacerlo, sino todos los días, siempre que tengamos ocasión. Hay que buscar el tiempo para sumergirte en un hábito que debería ser imprescindible para cualquier persona. Porque a fin de cuentas es un hábito que ayuda a romper límites y amplía la mente.

Me apena leer artículos como el citado arriba, pero la experiencia me dice que no todo está perdido. Itxaso y Rosa, estas dos lectoras y autoras me lo han demostrado en estos últimos días.

Gracias Itxaso y Rosa por ayudar a dar forma a esta historia. 



"Adquirir el hábito de la lectura, 
es construirse un refugio ante 
casi todas las miserias de la vida"

W. S. Maugham



La editorial me indica que a finales de semana recibiré las pruebas corregidas y que es probable que en el mes de abril la obra pase a imprenta.
Iré informando. 





                                                                       6202700



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