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La criadora, décima publicación

Una inquietante sombra merodea desde épocas ancestrales en los misteriosos calados de la ciudad riojalteña de Haro.  A su vez, acunado por el inexorable paso del tiempo, un caldo dormita en infinidad de barricas bordelesas para ir adquiriendo magnánimas cualidades.  Quien tenga la osadía de beber de él, entonces se desprenderá de su cuerpo, de su mente y del mundo. Entonces y solo entonces creerá poderosamente en las virtudes del vino de Rioja.  Y con esta sinopsis, estoy encantado de presentaros mis décima novela. Una ambiciosa obra de ficción ambientada en la ciudad donde resido, cargada de más de seiscientas páginas que rezuman Rioja.  Es una obra en la que llevo trabajando la friolera de cinco años colmados de documentación, creación y correcciones por doquier. Pero bien que ha merecido la pena.  Diez títulos en mi haber y casi doce mil lectores protagonistas sois los que dais mayor firmeza a todo este recorrido que se empeñó en crear ...

Ya en mis manos... "Sé que me ves"

Lejos de arrastrarse, los pies que esquivaban las baldosas acomodadas sobre charcos que alimentaba la indecorosa lluvia, volaban raudos en aquella mañana del mes de febrero. También llevaban varios minutos pretendiendo despuntarse de aquella multitud agolpada a modo de alargada cola, que gradualmente se extendía en procesión hasta los edificios más cercanos de la boca de metro. Se trataba de algo inusual y, como llegaba demasiado tarde, no quería ni por asomo tener que formar parte de aquella apilada muchedumbre.  -Disculpe, señor. ¿Me permite? -preguntó  sin querer ofrecer excesiva potencia a un nuevo empellón.  Una cara arrugada, vieja, de pobladas y angulosas cejas cenicientas, movió un frondoso bigote.  -¿No ve, señora, que no se puede entrar en la estación? ¿Que estamos todos parados? -Disculpe usted. Disculpe; es que llevo prisa.  El hombre reaccionó irritado.  -Todos tenemos prisa. Todos.  Varias voces condenatorias se sumaron a...

Celebrando el Día del Libro...

Como sabemos, hoy es un día señalado en el calendario: ¡hoy se celebra el Día del Libro!   En esta jornada, numerosos escritores y escritoras famosas se encuentran con sus lectores. Sin embargo, yo prefiero ampliar esta fiesta a todo el mes de abril. Sí, la quiero ampliar por las buenas circunstancias experimentadas en los días pretéritos. Un poco porque en esta celebración nos han acompañado durante todo el mes, más de 700 alumno/as de numerosos centros educativos del territorio riojano y vizcaíno en más de una veintena de talleres referidos a los cuentos infantiles y solidarios "La Rioja y sus pueblos entre cuentos" y "Bizkaia y sus pueblos entre cuentos".  Y siempre con el mismo objeto: que los más peques adquieran el imprescindible hábito de la lectura, además de que conozcan su entorno más cercano. Y es todo un lujo observar las increíbles reacciones. En todos y cada uno de estos talleres hemos recordado el por qué se celebra cada 23...

Irune, poeta callejera

Irune, colmando sus letras en el papel Aquella tarde de sábado, una chica, tras conocer que yo era el autor del libro que llevaba entre sus manos, se acercó con el objeto de saber más sobre la poderosa pregunta de su portada.  Era un 23 de marzo en Santurtzi. Ainara, la ilustradora, y yo, atendíamos el puesto en el que exponíamos nuestras obras, esperando a que el taller infantil de ilustración diera comienzo en el evento Van sobre ruedas . Fue ahí cuando hablamos sobre los motivos que me llevaron a editar aquel ejemplar. Le expliqué que yo acostumbraba a moverme por diferentes ciudades, entablando conversaciones con la gente para dar a conocer mis obras. Aquella delgada chica vestida de negro, con ojos brillantes, comenzó de inmediato a recitar una de sus poesías. Ella declamaba rápido. Ofreciendo, en ocasiones, paradas entre sus versos y dando a entender que llevaba muchos años haciéndolo. De primeras, su deslustrado aspecto te hacía pensar que la mujer llevaba t...

Un libro por una canción

El pasado jueves 21 de marzo quise viajar a Santurtzi con el fin de dar a conocer mis libros a los habitantes de ese famoso municipio de Bizkaia. Un poco también porque el fin de semana formaría parte del evento Van sobre ruedas  y por conocer a nuevos lectores en el municipio. Viajé en metro porque todavía me produce gran curiosidad sumergirme entre las actitudes de los viajeros y esa era una nueva y buena oportunidad de hacerlo. Así pues, aquella mañana en el vagón con destino a esa famosa localidad pesquera, los semblantes pesarosos de los pasajeros continuaban ofreciendo su siniestra rutina. El metro viajaba sobre los raíles, con su peculiar bailoteo y ese rumor ambiguo que tomaba cierta velocidad para perderla en las proximidades de las estaciones. Es algo que, como vecino de una ciudad modesta, once mil habitantes, me produce cierta..., no voy a decir lástima -que también- pero, a su vez, gran curiosidad. Cada vez que viajo a ciudades importantes aprovecho la oca...

Últimos trueques literarios

"Letras sin voz" de Itxaso Corrales Betanzos Hace bien poco leí un artículo cuyo título no nos debe dejar indiferentes. Creo que el texto merece la pena y es por eso por lo que lo incluyo en esta entrada. Es el que sigue: Saben leer pero no entienden lo que leen:  una nueva generación de analfabetos De su lectura se desprende que el hábito de leer es una de las formas más efectivas de obtener y generar conocimiento.  Pero muchos sabemos que también hay otras cosas que merecen ser nombradas y que refuerzan este hábito al que, por lo que se entiende, cada vez tiene menos adeptos. Todo da lugar a que a cada momento seamos menos conscientes. Llegará un momento en que actuemos como autómatas y las luces de nuestros cachivaches nos señalarán el camino. Porque no se debería dejar de lado un buen hábito, como es el sentarse en tu lugar predilecto para poder pasar las hojas a la vez que te tomas un café caliente un día de invierno. Sí, huyendo de las pantallas...

Solo podía ocurrir en La Rioja

Un obsequio repentino Sucedió un miércoles cualquiera de una semana del mes de enero en el bonito municipio riojano de Navarrete. Esta curiosidad hacía tiempo que quería contarla porque no todos los días suceden cosas como la que sigue: Aquella fría mañana de principios de año nos encontrábamos Pedro, un señor al que le pillé leyendo, y yo, mientras le explicaba en el rellano, la forma en que había decidido dar a conocer mis obras. Este señor mayor escuchaba con atención mi relato cuando, en una de éstas, apareció de pronto un familiar que ascendía gradualmente por las escaleras. -Buenos días, Pedro -dijo en alta voz, interrumpiendo la conversación-. Vengo a llevarme el depósito, a ver si tengo los huevos para subirlo al remolque. El caso es que, antes de interceder al llamamiento y en el curso de mi explicación, David, que así se llamaba el sujeto, nos hizo saber que él no tenía tiempo para leer. Que no le daba la vida para ello, entre el trabajo, los niños y demá...